Mauricio Riveros: El pintor.
Soy un artista multidisciplinario en constante aprendizaje. Desde la adolescencia encontré en la pintura, la poesía y la música distintas maneras de acercarme a una misma inquietud: Retratar lo que observo y siento en una obra.

A los 18 años gané una beca artística que me permitió estudiar Composición y Arreglos en Música Popular, desde entonces y durante más de dos décadas desarrollé principalmente mi carrera como cantante y compositor mientras la pintura latía en silencio, esperando su lugar.
Ese momento llegó en 2020, desde el paréntesis que significó la pandemia global me dediqué de forma más plena al óleo asumiendo la pintura como un oficio cotidiano. Tomé una serie de cursos y participé de talleres en Santiago de Chile y Ciudad de México, mientras que paralelamente viví un enriquecedor intercambio humano con otros artistas plásticos transformando mi manera de pintar. Poco a poco llegaron los encargos y las ventas de obras, muchas de ellas adquiridas por personas que no conocían mi trayectoria musical.

Busco pintar aquello que una fotografía no puede mostrar detrás de un rostro, me considero, ante todo, un retratista y ya sea con una melodía o con un pincel, mi objetivo sigue siendo el mismo: Mirar con atención e intentar revelar algo esencial de quien tengo enfrente o las emociones que me provoca.
CÓMO TRABAJO
Cada retrato comienza con la observación. Dedico tiempo a comprender el rostro, la luz y aquello que hace única a cada persona. No busco copiar una fotografía, sino descubrir lo que merece ser pintado.
Escogí el óleo porque combina tradición y libertad, un lenguaje que permite expresar una presencia. Mi objetivo es pintar lo que deseo y cómo deseo, no simplemente cómo me sale. Esa búsqueda es la que guía mi trabajo y la que me impulsa a seguir aprendiendo.

